Solteros: un seguimiento de 11 años a casi 3.000 alemanes encontró que la mayoría mantuvo una satisfacción vital estable
Un estudio longitudinal publicado en 2026 siguió a solteros que nunca se habían casado y encontró que la mayoría mantuvo una satisfacción vital alta y estable, aunque otros aspectos variaron mucho.
3 min de lecturaUna pregunta frecuente es si quien sigue soltero con los años termina menos satisfecho con su vida. Un estudio publicado en 2026 en la revista Personality and Social Psychology Bulletin, firmado por Elaine Hoan, Geoff MacDonald y Matthew Johnson, la pone a prueba con una pregunta concreta: cómo evoluciona el bienestar de los solteros a lo largo de más de una década.
El tipo de evidencia importa. Es un estudio longitudinal y observacional: los autores siguieron a las mismas personas en el tiempo, pero no asignaron a nadie a estar soltero o en pareja, y por eso no pueden probar causas. La muestra fue de 2.930 solteros alemanes que nunca se habían casado, de entre 18 y 48 años, seguidos durante 11 años, entre 2009 o 2010 y 2020 o 2021. Los dividieron en tres cohortes de nacimiento, para ver si las generaciones más jóvenes se comportaban distinto. Para analizar los datos usaron un método llamado análisis de crecimiento de clases latentes, que agrupa a las personas según la forma de su trayectoria en lugar de promediarlas a todas juntas.
Midieron cuatro cosas: la satisfacción con la vida, la satisfacción con ser soltero, la satisfacción sexual y el deseo de tener pareja. El resultado principal es que la mayoría de los solteros reportó una satisfacción vital alta y relativamente estable a lo largo del seguimiento. La cobertura de PsyPost resume que alrededor del 90 por ciento mantuvo una satisfacción vital relativamente alta. Esa cifra viene del resumen de prensa y no la pude confirmar en el resumen del artículo, así que conviene verificarla en el texto completo.
El segundo hallazgo es que las otras medidas variaron más. Los sentimientos hacia la soltería, la vida sexual y el deseo de pareja diferían mucho entre grupos, y los grupos se distinguían sobre todo por su nivel de partida, no por cambios fuertes con el tiempo. Es decir, no hay una sola forma de ser soltero: los grupos difieren en cuánto desean una pareja y en cómo viven la soltería, y esas diferencias fueron en buena medida estables.
Qué hay que tener presente para no leer de más. Primero, la muestra son solteros que nunca se casaron, de un solo país, y de entre 18 y 48 años; no dice nada directo sobre divorciados, viudos, ni sobre personas de otros países o de mayor edad. Segundo, es un estudio observacional: no demuestra que estar soltero no afecte el bienestar, solo describe cómo evolucionó en este grupo. Tercero, es un único estudio y no he visto una réplica independiente. Y cuarto, que la mayoría esté estable no significa que todos lo estén: los resultados son de grupos, no de una persona concreta.
Lo útil de este tipo de trabajo es que cambia la pregunta. En lugar de asumir una trayectoria única, pide mirar qué tipo de soltería se está describiendo y qué se mide. Si alguien afirma que la soltería hace infeliz o que no importa en absoluto, vale preguntar cuántas personas se siguieron, durante cuánto tiempo y qué parte del grupo quedó fuera de la conclusión.