Mario Molina · Química
El mexicano que advirtió que la capa de ozono se estaba destruyendo
Mario Molina descubrió, junto a su director, que los gases de los aerosoles destruían la capa de ozono. Un directivo de DuPont descartó la idea como un disparate. Veinte años después, ganó el Nobel.
3 min de lecturaMario Molina nació el 19 de marzo de 1943 en Ciudad de México. Estudió ingeniería química en la UNAM, donde se graduó en 1965, hizo un posgrado en la Universidad de Friburgo, en Alemania, y obtuvo su doctorado en la Universidad de California en Berkeley en 1972. Al terminar se unió al grupo de F. Sherwood Rowland, en la Universidad de California en Irvine.
Fue allí donde, según el Science History Institute, Molina fue el primero en darse cuenta de que los clorofluorocarbonos (CFC) podían destruir el ozono. Estos gases se usaban en productos como los aerosoles, y eran tan estables que permanecían en la atmósfera durante mucho tiempo. La hipótesis era que, al llegar a la estratosfera, la radiación ultravioleta los rompía y liberaba cloro, que a su vez destruía la capa de ozono que nos protege de esa misma radiación.
En 1974, Molina y Rowland publicaron la teoría en la revista Nature. Britannica señala a Molina como autor principal del artículo.
La reacción no fue de aplauso. Los fabricantes de aerosoles y de compuestos halogenados respondieron con dureza. Según una de las fuentes, el presidente de la junta de DuPont llegó a descartar públicamente la idea como un disparate, y los portavoces de la industria repetían que solo era una hipótesis. Se creó incluso una alianza para presionar contra cualquier restricción a los CFC.
Con el tiempo, las mediciones fueron respaldando la teoría. Según una de las fuentes, en unos tres años varias de sus suposiciones centrales ya tenían apoyo experimental. Y a mediados de los años ochenta, las mediciones sobre la Antártida revelaron el agujero de ozono. Las fuentes fechan ese hallazgo en 1984 o 1985, según se cuente la recolección de datos o la publicación.
En 1995, Molina, Rowland y Paul Crutzen recibieron el Premio Nobel de Química. Molina fue el primer científico nacido en México en ganar ese premio, según Yale, y el Scripps Institution of Oceanography lo describe como el primer Nobel por trabajo directamente relacionado con el medio ambiente. Según el MIT, la Academia señaló que los investigadores habían tenido razón en lo esencial e incluso habían subestimado el riesgo.
Más tarde trabajó en el MIT y en la Universidad de California en San Diego. Murió en Ciudad de México el 7 de octubre de 2020, a los 77 años.
Lo que hace instructiva su historia es lo que no depende del talento. Molina no tenía poder político ni el respaldo de una industria; tenía una hipótesis comprobable y un colega con quien someterla a prueba. Lo que respaldó su teoría fueron las mediciones posteriores de la atmósfera.
También conviene no romantizar. Tener razón desde el principio no garantiza que te escuchen a tiempo: la teoría de 1974 necesitó años de mediciones antes de que se aceptara. Pero dejó una enseñanza clara para cualquiera que lleve una idea incómoda: si puedes ponerla a prueba con evidencia que otros puedan repetir, el tiempo suele trabajar a tu favor.
Fuentes
- Science History Institute — Mario Molina
- Britannica — Mario Molina
- Scripps Institution of Oceanography — Aviso de fallecimiento: el Nobel Mario Molina
- Yale — Perfil del Mes de la Herencia Hispana: Mario J. Molina
- MIT News (1995) — Molina, Rowland y Crutzen ganan el Nobel de Química
- History of Information — Rowland y Molina sugieren que los CFC agotan la capa de ozono