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CIENCIA — 15 DE OCTUBRE DE 2026

Un planeta a 320 años luz tiene la misma química que su estrella

Astrónomos midieron por primera vez, a la vez, magnesio y silicio en la atmósfera de un planeta. La proporción coincide con la de su estrella, algo que se daba por supuesto pero no se había comprobado directamente.

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Los astrónomos tienen una suposición de partida para estudiar los planetas rocosos fuera del sistema solar: que la proporción de elementos que forman las rocas en el disco de gas y polvo donde nace un planeta es igual a la de la estrella de la que salió, porque ambos se formaron de la misma nube de material. Esa idea se usa para modelar cómo son por dentro mundos que no podemos ver de cerca. Lo que no existía era una comprobación directa.

Un equipo de astrónomos asegura haberla hecho con el planeta WASP-189b, situado a unos 320 años luz de la Tierra, en la constelación de Libra. Una de las fuentes da 322 años luz, pero el orden de magnitud es el mismo. Es un «Júpiter ultracaliente»: un gigante gaseoso tan cerca de su estrella que su atmósfera alcanza temperaturas extremas. Su estrella es de tipo A, con unos 730 millones de años.

El avance, según los comunicados, está en la medición. Usando el espectrógrafo IGRINS en el telescopio Gemini Sur, el equipo midió por primera vez de forma simultánea el magnesio y el silicio en estado gaseoso en la atmósfera de un planeta. Ese es el punto clave, porque la relación entre ambos elementos es la que sirve para comparar. El resultado es que la proporción de magnesio y silicio del planeta coincide con la de su estrella.

Las notas de prensa lo presentan como la primera evidencia directa de esa suposición sobre cómo se forman los planetas.

Hay varias cosas que conviene tener en cuenta antes de darle más peso del que tiene. Es un solo planeta, y es un gigante gaseoso, no un planeta rocoso, que es el tipo de mundo para el que se usa la suposición. Tampoco pude consultar el artículo científico: una de las fuentes indica que el estudio apareció en Nature Communications en febrero de 2026, y las notas de octubre parecen ser nuevas difusiones del mismo resultado, de modo que no se trata necesariamente de un descubrimiento de esta semana.

Qué queda de interés. Si la relación entre elementos se confirma en más planetas, los modelos que reconstruyen la composición interna de mundos rocosos a partir de la química de su estrella tendrían un respaldo observacional del que hoy carecen. Con un solo caso, lo prudente es verlo como un primer punto de apoyo, no como una confirmación general.