El Nobel de Química premia dos descubrimientos sobre cómo una molécula puede amplificar su propia mano
Henri Kagan y Kenso Soai comparten el premio por los efectos no lineales y la autocatálisis en la síntesis asimétrica, un trabajo que toca la pregunta de por qué la química de la vida es «zurda» o «diestra».
3 min de lecturaEl 7 de octubre, la Academia Sueca anunció el Nobel de Química de 2026. Lo comparten el francés Henri Kagan, de la Universidad de Paris-Saclay, y el japonés Kenso Soai, de la Universidad de Ciencias de Tokio. El comité los reconoce por sus descubrimientos sobre efectos no lineales y autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica. El premio, de 12 millones de coronas suecas (unos 1,2 millones de dólares), se reparte entre ambos.
Para seguir la historia hay que entender la quiralidad. Muchas moléculas existen en dos versiones que son imágenes especulares una de otra, como la mano izquierda y la derecha. Químicamente son casi idénticas, pero en un organismo pueden comportarse de forma muy distinta, y por eso quien fabrica un fármaco suele necesitar una sola de las dos. La síntesis asimétrica es el conjunto de técnicas para producir más de una versión que de la otra, y los químicos miden ese desbalance como exceso enantiomérico.
Kagan publicó en 1986 su hallazgo de los efectos no lineales. Hasta entonces se asumía que el desbalance del producto seguía de forma proporcional al desbalance del catalizador que guiaba la reacción. Kagan mostró que no siempre es así: el producto puede salir más enriquecido, o menos, de lo que sugeriría el catalizador. Según la cobertura de Chemistry World, describió al menos tres reacciones asimétricas distintas con ese comportamiento.
Soai fue más lejos. Su reacción, la primera conocida de autocatálisis asimétrica, hace que el producto actúe como catalizador de su propia formación y, al hacerlo, amplifique la diferencia entre las dos versiones. La reacción añade diisopropilzinc a aldehídos de pirimidina. Las coberturas citan casos en que una diferencia inicial muy pequeña terminó superando el 99 por ciento tras unos pocos ciclos.
Aquí está la parte que más llama la atención fuera del laboratorio. Si una molécula puede amplificar su propia quiralidad, queda a la vista un mecanismo plausible para explicar cómo la química de la vida pudo volverse homoquiral, es decir, formada casi siempre por una sola de las dos versiones. Conviene frenar ahí. Es un mecanismo plausible, demostrado en reacciones de laboratorio, no una explicación establecida de cómo surgió la homoquiralidad en la Tierra. Los propios resúmenes de la prensa especializada hablan de plausibilidad, no de respuesta cerrada.
Qué queda de útil. Los dos trabajos corrigieron una intuición razonable pero incompleta: que la quiralidad solo se transmite de forma lineal de un catalizador al producto. Y mostraron que sistemas muy simples pueden amplificar diferencias diminutas hasta volverlas dominantes.
Qué mirar a continuación. Si la autocatálisis de tipo Soai se encuentra o se reproduce en condiciones más cercanas a las de la Tierra primitiva, y cuánto de esta química llega a la fabricación de medicamentos.
Fuentes
- NobelPrize.org: información popular, Nobel de Química 2026
- NobelPrize.org: comunicado de prensa, Nobel de Química 2026
- Chemistry World: qué son la autocatálisis y los efectos no lineales
- Chemistry World: cómo la autocatálisis asimétrica ganó el Nobel
- C&EN: Nobel de Química 2026 por avances en química quiral
- Science Media Centre España: Nobel de Química a Kagan y Soai